Con sus dedos acariciaba el pasto, todo a su alrededor estaba cubierto del rocío de la mañana. El sol comenzaba asomarse de entre los árboles, pero la noche todavía predominaba el lugar. Cerró los ojos nuevamente y se imagino en otro lugar, lejos de ahí, en su casa y en su cama… arropada hasta el cuello y en un profundo sueño, donde debía estar. Abrió los ojos y los rayos del sol la golpearon con la realidad de donde estaba, sin levantar la cabeza miro para ambos lados sin encontrar a nadie cerca, tendría que seguir esperando. Por momentos el dolor se iba y ella creía que podría levantarse pero en cuanto intentaba alzar la cabeza y ya volvía a fatigarse. Era fácil sentir la brisa usando solamente aquel vestido de seda. Ese blanco vestido de seda que le llegaba hasta las rodillas y con un escote en “v” que no revelaba mucho, el vestido que tanto le había rogado a su madre para que se lo comprara. No se escuchaba a los pájaros cantando. La primera vez que usaba ese vestido y ya lo había arruinado. No había sido su culpa, por lo menos podría explicárselo a su madre cuando la volviera a ver. Se esforzó en tragar saliva y sus ojos recorrieron el cielo tratando de encontrar algo que mantuviera su interés y la hiciera pensar en otra cosa, resultó imposible.
No podía llorar, se cansaría demasiado. Ya se lo podía imaginar, los gritos de la gente al encontrarla ¿Cómo haría para calmar a esas personas cuando apenas podía moverse? Sí, ella en cierta manera se lo había buscado. Sí, había salido sin permiso un día de semana. Unos pasos, miro nuevamente a su derecha, nada, y a su izquierda, pasto nada más… no quería creer que ya estaba alucinando. Ela se había apurado, la casa de su novio no quedaba tan lejos. Nunca había caminado sola a esas horas. Nunca llegó a la casa de su novio ¿Y él? Seguramente estaba enojado con ella por no haber ido, no estaría enojado por mucho tiempo cuando la viera. Ella no lo conocía, se la había aparecido de la nada… no tenía nada que ver con él así que no había sido su culpa. No pudo verle la cara de tan rápido que se fue. Solamente sus manos que le taparon la boca, la mano izquierda tapando su boca. El olor a esas manos… todavía lo sentía. Alzó su mano para taparse del sol que ya empezaba a molestarla, bajo la mano y la apoyo en el vestido… todavía estaba mojado. La había dejado tirada en el piso, la había tirado y ella nunca lo vio, solamente escuchó sus pasos mientras se alejaba, mientras corría. Alzó la mano y no se sorprendió al ver que estaba cubierta de sangre. Ya había llorado, no podía llorar. Tenía que ser paciente, ya la encontrarían ¿Cuánto tiempo más estaría así? Debía tranquilizarse, ya había salido el sol, ya faltaba menos tiempo. Todavía sentía dolor, todavía estaba viva. A pesar de que la molestaba agradeció que el sol la estuviera iluminando y mantenía su cuerpo caliente, era una hermosa mañana.
1 comentario:
GENIAL valle! posta. cada post te zarpás más .alaba
jajaja
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